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Viaje a Salzburgo. La visita de los Krämpussen, San Nicolás y la Navidad

En nuestro primer viaje a Alemania en diciembre de 2004 decidimos desviarnos unas horas a Salzburgo. Dado que nos encontrábamos en Munich, muy cerquita de Salzburgo, podíamos ir a conocer la cuarta ciudad más poblada de Austria. Los numerosos atractivos de Salzburgo se encuentran reforzados por el hecho de ser esta ciudad la cuna del compositor W. A. Mozart.


Salzburgo es como un cuadro del siglo XVIII. Una ciudad que rezuma elegancia y clase por sus cuatro costados. Ya no sólo por los maravillosos jardines de Mirabel, ni por su castillo Hohensalzburg, que domina desde su altura la ciudad de Salzburgo, sino por su corte perfecto, por su armonía y estilo. Salzburgo, en su casco histórico, es una sucesión de plazas y edificios barrocos que se conectan unos con otros por preciosas calles.

La catedral, la Abadía de San Pedro, la plaza de Mozart (donde oirás el carrillón del fabuloso Palacio Episcopal), la casa de Mozart (donde podrás conocer su particular historia) y Getreidegasse (una de las calles comerciales más bellas de Europa que he conocido) son algunas de las visitas y paseos que podrás hacer por Salzburgo.


Ahora bien, en esta maravillosa ciudad, además de su mercado de Navidad http://www.christkindlmarkt.co.at/), lo que me hizo recordarla para siempre fue sin lugar a dudas las misteriosas sombras que salieron de entre las sobras de la oscuridad aquella noche de nuestra visita. Gritos aterrorizados de niños que corren a resguardarse, adolescentes que se hacen los valientes frente a la amenaza... Los Krampus andan sueltos la noche del 5 al 6 de diciembre. La ciudad de Salzburgo tiene por costumbre en Navidad la visita de los Krämpussen (en alemán). ¡Un extraño repicar de cencerros llena las calles de pueblos! ¡Cientos de monstruos persiguen a las niñas rubias! Ojo con ellos, ¡te darán sin compasión un buen azote!


Antes de contaros la historia, deciros que el casco antiguo de la ciudad (Die Altstadt) es uno de los centros históricos mejor conservados en los países de lengua alemana y está considerado por la UNESCO desde 1997 como "Patrimonio de la Humanidad". Allí se encuentra el mercado de Navidad, que tienes que ir a conocerlo. Sus tiendecillas son maravillosas. El frío austriaco lo podrás compensar con un vino caliente (Glüwein). Si quieres saber algo de los mercadillos de navidad y del Glüwein, échale un vistazo a la entrada "Perritolandia: nací para ser alemán". Ahí podrás conocer algunos detalles para adentrarte en Austria.


En Salzburgo nos alojamos en el albergue juvenil "Youth & Family Guesthouse Salzburg" por unos 20 €/pers. en una habitación de 4 camas. Está situado en la C/ Josef Preis Allee, 18 (barrio de Nonntala) a tan sólo 5 minutos a pie del centro histórico. Tfno: +43 (0)662/ 84 26 70. E-mail: salzburg@jfgh.at

Un Krampus es una especie de demonio peludo, con grandes cuernos y una elaboradísima máscara que, armado con una vara de saúco o con un látigo de crin de caballo, recorre las calles en busca de niños malos que requieran de un correctivo. Los Krampus preceden en unas dos semanas la llegada de Nikolaus (San Nicolás) que con su roja capa y su mitra de obispo y su cara bonachona, viene cada año a dar pequeños regalos (chocolate, golosinas, mandarinas, etc.) a los niños que han sido buenos.


En realidad, los castigos corporales ejercidos por los Krampus no sólo se limitan a niños malos, sino que también suelen extenderse a transeúntes despistados, jovencitas ultrasónicas y turistas no avisados. ¡A mí me dieron un buen latigazo! Los Krampus llevan cencerros de vaca a la espalda, lo que hace fácil anticipar su llegada. Hay que estar atentos porque, como los velociraptores, nunca atacan en solitario y, cuando nosotros los oímos, ellos ya nos han visto. También es conveniente no confiarse cuando ya hayan pasado por nuestro lado y nos creamos fuera de peligro, porque gozan de una depuradísima técnica de azote de revés directo a la parte posterior de las rodillas.


Hay carreras de Krampus en todos los pueblos y ciudades. Vale la pena arriesgarse a recibir algún que otro azote para experimentar esta curiosa tradición y admirar los disfraces y las máscaras.

Relatos de otros viajeros #postamigo- Donde me dejes llevarte: De un lugar llamado Salzburgo…
- Chavetas: Salzburgo, una nochevieja especial
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8 comentarios :

  1. Gracias por tu visita. Ojearé con calma el tuyo.
    Buenas fotos en esta entrada.

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  2. Hola Javier.

    De nada, ha sido un placer. Me ha aportado mucho, y seguro que lo seguirá haciendo.

    Saludos.

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  3. Esos Krampus no son nada guapos. Si a la salida del ascensor apareciera uno de esos...Saludos.

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  4. Hola, el viajero impresionista!

    La verdad es que son horribles. Lo que más me llamó la atención fue los ruidos que nacían de sus cadenas y cencerros mientras paseaban por las calles de Salzburgo.

    Ni te respondo a lo del ascensor. Qué miedo!!!

    Gracias por pasarte.

    Abrazos.

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  5. Hola Antonio!!! Hacía mucho que no me pasaba a leerte (bueno, en realidad ni a ti ni a nadie, ando fatal de tiempo...) y he decidido echarle un ojo a esta entrada.

    Madre mía qué mal rollo dan los Krampus!!! Yo cuando fui a Salzburgo lo único que encontré fue lluvia y más lluvia, y lo visité un poco por encima porque estuve solo unas 3 horas.

    Gracias por compartir esto tan curioso y aterrador a la vez jejeje. Un abrazo!!

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  6. Hola Arancha!

    Nosotros tuvimos la suerte de tener buen tiempo en los días que estuvimos, que fueron 2 creo recordar.

    Lo de los Krampus fue toda una coincidencia en el tiempo, pues nos los encontramos por allí, y la verdad es que me encantó todo, salvo el latigazo que me dio uno de los mostruitos.

    Gracias por dejar una nueva huella, Arancha.

    Abrazos.

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  7. Buenas Antonio! Estuve en Salzburgo hace 3 semanas y me encantó la ciudad, pero no la pude disfrutar mucho porque solo estuve 1 día en un viaje que hice por Baviera alemana... como tu. Tengo pendiente hacer algún viaje por Austria y dedicarle más tiempo a la ciudad.

    Un saludo!

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  8. Hola Victor!

    Uf! Parece entonces que hiciste como yo, un viaje relámpago a la ciudad de Mozart. Seguro que Austria se merece mucho más, pues es evidente que esconde decenas de rinciones extraordinarios, además de Salzburgo.

    Un abrazo y enhorabuena por tu pedazo de blog.

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